Las enseñanzas de Jesús son para siempre, por eso siguen cambiando vidas. En Hebreos 4:12 dice: Que la Palabra de Dios es viva y eficaz y más cortante que toda espada de dos filos... 2 Timoteo 3:16 dice: Toda Escritura es inspirada por Dios... DIOS TE BENDIGA

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EL LIBRO DE ENOC 2 (Apócrifo Eslavo) I-LXVIII

LIBRO DE LOS SECRETOS DE ENOC



       I – Enoc testigo de la profunda sabiduría del Reino
II – Los que no hicieron el cielo ni la tierra
III – Enoc en el primer cielo
IV – Ancianos y ángeles gobernantes
V – Casas tesoro de la nieve
VI  - Casas tesoro del rocío
VII – En el segundo cielo
VIII – En el tercer cielo
IX – El lugar para los justos
X – El lugar para los inicuos
XI  – En el cuarto cielo
XII – Los que acompañan al Sol
XIII – Las puertas del Sol
XIV – Recorrido del Sol
XV – El guardián de la mañana toma forma
XVI – La ruta de la Luna
XVII – El mágico y maravilloso canto de los soldados
XVIII – En el quinto cielo
XIX – En el sexto cielo
XX – En el séptimo cielo
XXI – En el séptimo, octavo y noveno cielo
XXII – En el décimo cielo
XXIII – Todas las Cosas escritas
XXIV – Mi acción creativa
XXV – Adoil
XXVI – Archas
XXVII – Primer día
XXVIII – Tierra y abismo
XXIX – Agua y fuego - Satanás
XXX – El cuarto, quinto y sexto día
XXXI – El Jardín de Edén – La Ignorancia
XXXII – Séptimo día - Segunda venida
XXXIII – Día Octavo – Los Libros de Enoc
XXXIV – El rechazo y Diluvio
XXXV – La generación que dará el libro y otra que los leerá
XXXVI – Leer y Comprender
XXXVII – El gran escarchado
XXXVIII – Regreso de Enoc
XXXIX – La profecía de lo que fue, es y será hasta el día del Juicio
XL – Investigué y escribí Todas las Cosas
XLI – Dolor por Adán y Eva
XLII – Obviedad y manifestación de la Mentira
XLIII – Nada mejor que el que ama a Dios
XLIV – Desprecio de los Pequeños
XLV – No nos apresuremos
XLVI – Será descubierto el engaño del “Bueno”
XLVII – Leer y marcar los libros de la Escritura
XLVIII – Aplicarse las escrituras a sí mismo.
XLIX – La firmeza de la Palabra
L – Justicia con el pobre y paciencia
LI – Justicia con el pobre
LII – Justicia e Injusticias
LIII – Todas las Cosas escritas antes de su creación
LIV – Los Libros serán para la paz
LV – Partida de Enoc
LVI – Alimento no terreno
LVII – Bendición de Enoc
LVIII – Justicia con los animales
LIX – Justicia con los animales
LX – Justicia con sí mismo y los demás
LXI – Integridad en las ofrendas
LXII – El voto a la ligera
LXIII – Diferencia entre el justo y el orgulloso
LXIV – Escriba, Redentor y Ayuda
LXV – La Gran Armonía
LXVI – Lo escrito es para leer y comprender
LXVII – Enoc es elevado. Dios Invisible
LXVIII – La señal de Enoc para la última generación



I – Enoc testigo de la profunda sabiduría del Reino

1.       Hubo una vez un hombre sabio, un gran artífice; y Dios concibió Amor por él. Así resolvió mostrarle las Supremas Moradas para que fuera un testigo ocular de Su Sabiduría,[1] de la profundidad inconcebible e inmutable del Reino de Dios Todopoderoso, y del muy maravilloso, glorioso y brillante lugar donde se observa la presencia de los diversos ojos de los servidores del Señor, y del Inaccesible Trono del Altísimo, y de los grados y manifestaciones de las inmateriales Huestes y del inefable ministerio de la multitud de elementos y de las varias apariciones inenarrables del canto del Anfitrión Querubín, y de la ilimitada luz.
2.       En Aquel tiempo, él dijo: Cuando cumplí mis 165 años, engendre a mi hijo Matusalén.
3.       También, después de esto, viví 365 años mas, completando así todos los años de mi vida, en total 365.
4.       En el primer día del primer mes, estaba en mí casa, solo y descansando en mi diván. Dormía.
5.       Y cuando estaba dormido, una gran congoja Llegó a mi corazón y estaba llorando en el sueño con los ojos cerrados no podía comprender cuál era la causa de esta aflicción o de lo que me pasaría.
6.       He ahí que se me aparecieron dos hombres tremendamente altos, tanto así que no había visto nada semejante en la tierra, sus caras eran relucientes como el Sol,[2] sus ojos eran también como una llameante [3] luz y de sus labios salía fuego hacia adelante; con ropas y cantos de varias clases; de apariencia violeta; sus alas eran más relucientes que el oro y sus manos más blancas que la nieve.
7.       Estaban de pie a la cabecera de mi diván y empezaron a llamarme por mi nombre.
8.       Y me levanté de mi sueño y vi claramente aquellos dos hombres de pie frente a mí.
9.       Y yo los salude, y se posesionó de mí tal miedo, que la apariencia de mi rostro se cambio en terror, y aquellos hombres me dijeron:
10.   Ten valor, Enoc, no temas; el Dios Eterno nos envía por ti, y he aquí que tú ascenderás hoy al cielo con nosotros. Ve y diles a tus hijos y a toda tu familia todo lo que harán sin ti en la tierra y en tu hogar, y no dejes que nadie intente buscarte hasta que el Señor te devuelva a los tuyos.
11.   Y yo me apresure a obedecerlos y salir fuera de mi casa hacia las puertas, como me fue ordenado y convoqué a mis hijos Matusalén y Regim y Gaidad y les hice saber todas las maravillas que aquellos hombres me habían contado.

II – Los que no hicieron el cielo ni la tierra
1.       Escuchen, hijos míos: No sé dónde iré ni que me acontecerá, por lo tanto, hijos míos, ahora les diré que no se olviden de Dios frente a la faz de lo vano e inútil, los que no hicieron el cielo ni la tierra, porque éstos perecerán, como también aquellos que los glorifiquen, y permita el Señor asegurar vuestros corazones en Su Temor. Y ahora, hijos míos, no dejen que nadie siquiera piense en buscarme, hasta que el Señor me devuelva a vosotros.

Comparar los caps III al XXIII con el cap XXV de 3Enoc

III – Enoc en el primer cielo
1.       Y aconteció, luego que Enoc habló a sus hijos, que los ángeles lo tomaron entre sus alas y lo llevaron hacia el Primer Cielo y lo instalaron en las nubes. "Y desde allí mire, y volví a mirar mas arriba, y vi el éter, y ellos me dejaron en el Primer Cielo y me mostraron un muy grande mar, mucho mayor que el mar terreno.

IV – Ancianos y ángeles gobernantes
1.       Ellos trajeron frente a mí a los ancianos y gobernantes de las ordenes estelares, y me mostraron doscientos Ángeles, que gobiernan las estrellas y hacen el servicio de los cielos y que vuelan con sus alas y alrededor de cada astro que va asomando.

V – Casas tesoro de la nieve
1.       Desde aquí mire hacia abajo y vi las casas-tesoro de la nieve y de los Ángeles que guardan esas inmensas casas-almacén y las nubes de donde ellos vienen y adonde tornan.

VI  - Casas tesoro del rocío
1.       Ellos me enseñaron las casas-tesoro del rocío [4] así como del aceite de oliva y sus aspectos, como también de todas las flores de la tierra. Mas allá, muchos Ángeles custodian las casas-tesoro de estas cosas, y como están construidas para abrirlas y cerrarlas.

VII – En el segundo cielo
1.       Y aquellos hombres me llevaron y me condujeron al Segundo Cielo y me mostraron una oscuridad, mas impenetrable que ninguna oscuridad terrena, y ahí vi prisioneros colgados, mirando, esperando el gran juicio sin limite, y estos Ángeles eran de apariencia negra, mas negra que nada terrenal, e incesantemente lloraban a través de todas las horas.
2.       Y yo les dije a los hombres que estaban conmigo: "¿Cuál es el motivo por el cual estos son incesantemente torturados?". Ellos me contestaron: "Esos son los apostatas de Dios, que no observaron los mandatos de Dios, que solo tomaron consejo con su libre albedrío, y se separaron con su príncipe, que también él esta atado al Quinto Cielo".
3.       Y yo sentí una gran piedad por ellos, y me saludaron y me dijeron: "Hombre de Dios ora por nosotros al Señor", Y yo les conteste: "¿Quién soy  yo, hombre mortal, que pueda orar por Ángeles? ¿Que sé yo donde iré, que me acontecerá, o quien orara por mi?".

VIII – En el tercer cielo
1.       Y aquellos hombres me  tomaron y me llevaron desde ahí y me condujeron hacia arriba, al Tercer Cielo. Y allí me dejaron. Y yo mire hacia abajo, y vi el aprovisionamiento de estos lugares, como nunca cosa semejante se había conocido para bien supremo.
2.       Y yo vi toda la dulzura de los árboles [5] en flor y contemplé sus frutos, y deliciosos aromas, y todos los manjares que se preparan con burbujeante y fragante exhalación.            
3.       Y en el centro de todos los árboles, aquél, el de la Vida, en aquel sitio, sobre el cual el Señor descansa cuando EI va y entra en el paraíso; y este árbol es de inefable virtud y fragancia y luce engalanado mucho más que ninguna cosa existente; y desde todos los lados se ve de color dorado y bermellón y como fuego y cubre todo y ha engendrado toda clase de  frutos.
4.       Su raíz esta en el jardín al fin de la tierra.
5.       EI Paraíso es entre corruptible e incorruptible.[6]
6.       Y dos fuentes brotaban enviando miel y leche, y otras dos fuentes manaban aceite y vino, y ellas se dividían en cuatro partes y corrían alrededor, en tranquilo curso, y bajaban dentro del Paraíso del Edén, entre corruptibilidad o incorruptibilidad.
7.       Y desde allí seguían su curso por la tierra, y tuvieron retorno en su círculo, igual que otros elementos.
8.       Y aquí no existe árbol estéril y todo sitio es bendecido.
9.       Y aquí hay trescientos Ángeles muy resplandecientes que guardan el jardín y con un incesante y dulce cantar y nunca voces silentes, sirven al Señor a través de todos los días y las horas.[7]
10.   Y yo dije: "Qué melodioso es este lugar y cuan grato y dulce" y aquellos hombres me dijeron:

IX – El lugar para los justos
1.       Este lugar, ¡Oh Enoc!, este lugar esta preparado para los justos, que soportan [8] toda clase de ofensas de aquellos que exasperan sus almas, para aquellos que apartan sus ojos de lo inicuo, y juzgan justicieramente, y dan pan al hambriento,[9] y cubren al desnudo con ropas, y levantan al caído, y ayudan al huérfano herido y que caminan impecables delante del rostro del Señor, y sirven solo a El. Para ellos es preparado este lugar como su eterna herencia.

X – El lugar para los inicuos
1.       Y aquellos dos hombres me fueron guiando a la parte Norte, y me mostraron ahí un terrible lugar, y había allí toda clase de torturas, cruel oscuridad y una iniluminada lobreguez. No hay luz ahí, sino un sombrío fuego [10] constante, flameando hacia lo alto; y un ardoroso río, a la vista, y todo aquel lugar por doquiera es fuego, y doquiera es escarcha y hielo, sed y escalofrío, mientras las ataduras son muy crueles y los Ángeles portan irritadas armas, e imponen inhumanas torturas. Y yo dije:
2.       "¡Dolor! ¡Dolor! ¡Qué terrible es este lugar!".
3.       Y aquellos hombres me dijeron: "Este lugar ¡Oh Enoc! está preparado para aquellos que deshonran a Dios, y que en la tierra practican el pecado contra natura, que es la corrupción de los niños en la forma sodomita; Hacen magia, encantamientos y satánicas brujerías; y quienes se jactan de sus actos impíos, robando,[11] mintiendo, calumniando, envidiando, ejerciendo rencor, fornicación, asesinato; y quienes perversos roban las almas de los hombres quienes viendo al pobre [12] le quitan sus bienes [13] y siendo ricos los atropellan por las mercancías de otros hombres; quienes teniendo medios para satisfacerles la necesidad hacen que el hambriento muera; y teniendo medios para, vestirlo desnudan al pobre; y aquellos que desconociendo a su Creador se inclinan ante los desalmados, rindiendo culto a dioses, vanos dioses, fabricados por ellos mismos, talladas imágenes que no pueden ver ni oír; aquellos que practican obras impuras. Para todos estos está preparado este lugar, como herencia eterna.

Comparar caps XI  hasta XVI con 1Enoc “Libro del cambio de las Luminarias” caps  LXXII hasta LXXXII

XI  – En el cuarto cielo
1.       Aquellos hombres me llevaron y me dejaron en el Cuarto Cielo, y me mostraron todos los sucesivos viajes y todos los rayos de la luz del Sol [14] y de la Luna.
2.       Y yo medí [15] sus viajes y compare su luz y vi que la luz del Sol es mas fuerte que la de la Luna.
3.       Sus círculos y los discos, que siempre están marchando como un viento que pasa con una muy maravillosa velocidad, y no tiene reposo ni en el día ni en la noche.[16]
4.       Su transito y regreso está acompañado por 4 grandes estrellas, y cada estrella tiene debajo de ella mil estrellas, a la derecha del disco del Sol, y por cuatro a la izquierda, cada una debajo de ellas contiene 1000 estrellas, que hacen un total de 8000, surgiendo continuamente con el Sol.
5.       Y en el día, 15 miríadas de  Ángeles lo atienden, y por la noche, un mil.
6.       Y seis alados de ellos, salen con los Ángeles antes de que el disco del Sol entre en las finas Llamas, y cien Ángeles encienden el Sol y lo ponen a alumbrar.

XII – Los que acompañan al Sol
1.       Y yo mire y vi otros elementos del Sol que vuelan y cuyos nombres son: Phoenixes y Chalkydri, maravillosos y estupendos con pies y colas en la forma de un león, y una cabeza de cocodrilo. La apariencia de ello es de color empurpurado, como el arco iris; y su tamaño es de novecientas mensuras; sus alas son como las de los Ángeles. Cada uno tiene doce, y ellos atienden y acompañan al Sol, gestando calor y rocío,[17] como les ha sido ordenado por Dios.

XIII – Las puertas del Sol
1.       Aquellos hombres llevaronme lejos hacia el Este y me dejaron a las puertas del Sol,[18] donde el Sol sigue hacia adelante de acuerdo con la regulación de las estaciones y el circuito de los meses de todo el año, y el número de las horas del día y de la noche.
2.       Y yo vi seis puertas abiertas y cada puerta tenía sesenta y un stadía y la cuarta parte de un stadium y los medí [19] exactamente y comprendí que su medida era ese tanto a través de la cual el Sol seguía su paso, marchando hacia el Oeste, y se hace igual y se levanta a través de todos los meses, y se devuelve de nuevo de las seis puertas de acuerdo con el curso de las estaciones; de este modo el cielo de todo el año se ha terminado después del retorno de las cuatro estaciones.

XIV – Recorrido del Sol
1.       Y otra vez aquellos hombres me condujeron hacia los sitios del Oeste, y me mostraron seis grandes puertas abiertas, correspondiendo con las puertas del Este. En sentido opuesto, al lugar por donde sale, el Sol [20] se pone, de acuerdo con el numero de los días 365 y un cuarto.
2.       Y así otra vez él baja a las puertas del Oeste, extrayendo sus luces, la grandiosidad de su brillar, bajo la tierra, a que la luminosidad de, su corona permanece en el cielo con el Señor, custodiada por cuatrocientos Ángeles, mientras el Sol va rotando en círculo bajo la tierra, y permanece 7 largas horas en la noche; y allí queda la mitad de su curso bajo la tierra, y cuando él vuelve aproximándose al Este en la octava hora de la noche, él trae sus luces, y su corona de resplandores y las llamas del Sol flamean mas que el fuego.[21]

XV – El guardián de la mañana toma forma
1.       Entonces los elementos del Sol;[22] llamados Phoenixes y Chalkydri rompen a cantar; Por consiguiente cada ave vibrando con sus alas regocija al dador de la luz, y ellos entonan su canto al mandato del Señor.
2.       EI dador de la luz viene para dar luminosidad al mundo entero, y el guardián de la mañana toma forma, esto viene a ser: los rayos del Sol, y el Sol de la tierra se manifiesta y recibe en fulgurante luz para encender toda la faz de la tierra; y ellos entonces me mostraron estos cálculos de los viajes del Sol.
3.       Y las puertas por donde él entra, éstas son las grandes puertas de la computación de las horas del año; es ésta la razón por la cual el Sol es una gran creación [23] cuyo ciclo dura 28 años, y comienza de nuevo [24] desde el principio.

XVI – La ruta de la Luna
1.       Aquellos hombres me mostraron la otra ruta, la de la Luna, 12 grandes puertas coronaban de Oeste a Este por donde la Luna va y vuelve al tiempo acostumbrado.
2.       Y va hacia adentro por la primera puerta, por los lados del Oeste del Sol:[25]

1)       Por las primeras puertas, con 31 días exactos.
2)       Por las segundas puertas, con 31 días exactos.
3)       Por la tercera puerta, con 30 días exactos.
4)       Por la cuarta puerta, con 30 días exactos.
5)       Por la quinta puerta, con 31día exactos.
6)       Por la sexta puerta, con 31 días exactos.
7)       Por la séptima puerta, con 30 días exactos.
8)       Por la octava puerta, con 31 días exactos.
9)       Por la novena puerta, con 31 días exactos.
10)   Por la décima puerta, con 30 días exactos.
11)   Por la undécima puerta, con 31días exactos.
12)   Por la duodécima puerta, con 28 días exactos.

3.       Y así van a través de las puertas del Oeste en el mismo orden y número que siguen las puertas del Este, y de esta forma cumple con los 365 y un cuarto de días del año solar, mientras el año lunar tiene 354 y quedan faltándole 12 días del cielo solar, que son los aspectos de la luna de todo el año.
4.       De este modo, también el gran cielo contiene 532 años.
5.       EI cuarto año de 1 día se omite por 3 años, y el cuarto año lo completa exactamente.
6.       Por lo tanto ellos son sacados fuera del cielo por 3 años y no son agregados al número de días, porque ellos cambian el compás de los años a 2 nuevos meses mas hacia el final de 2 meses mas hacia la merma.
7.       Y cuando las puertas del Oeste se cierran, él regresa y va al Este a las luces, y de este modo el continua día y noche en rededor de los círculos del cielo, que están más bajos que los demás círculos, y corre más veloz que los vientos del cielo, y mas aun que los espíritus, elementos y ángeles volando; Cada ángel tiene 6  alas.
8.       Ella tiene un curso séxtuple en 19 años

XVII – El mágico y maravilloso canto de los soldados
1.       En el centro del cielo yo vi soldados armados, sirviendo al Señor, con tímpanos y órganos, con voces incesantes, con dulce voz, con un continuo, suave y amoroso y variado cantar, imposible de describir y que enajenaba cada  mente, tan mágico y maravilloso era el canto de aquellos ángeles, y yo me deleitaba escuchándolo.[26]

XVIII – En el quinto cielo
1.       Los hombres me llevaron hacia el quinto cielo y me dejaron allí, y allí vi muchos e incontables soldados, llamados Grigori, de humana apariencia, y su talla era mayor que aquella de los grandes gigantes y sus caras marchitas, y sus bocas en perpetuo silencio, y no había servicio en el quinto cielo, y yo les dije a los hombres que estaban conmigo:
2.       ¿Cual es el motivo que estos seres estén macilentos, y sus caras melancólicas y sus bocas silenciosas y cu l el motivo de que no exista servidumbre en este cielo?
3.       Y ellos me dijeron: Estos son los Grigori, que en  unión con su príncipe Satanás, rechazaron [27] al Señor de la Luz, y después de ellos siguen aquellos que están sumergidos en gran oscuridad en el segundo cielo, y tres de ellos bajaron a la Tierra desde el Trono del Señor, al lugar llamado Ermon, y rompieron por completo sus votos en el hombro del Monte Ermon. Vieron a las hijas de los  hombres y lo buenas que eran, y las tomaron por esposas, pervirtiendo la tierra con sus hechos, que en todo el tiempo de sus años vivieron fuera de toda ley cometiendo vilezas, promiscuando. Así nacieron gigantes maravillosos, grandes hombres y hubo gran hostilidad entre ellos.
4.       Y por esto Dios los juzgó con gran discernimiento, y ellos lloraron por sus hermanos y ellos también ser n castigados en el gran día del Señor.
5.       Y yo les dije a los Grigori: "Yo vi a sus hermanos y sus trabajos, y sus grandes tormentos, y ore por ellos, pero las leyes de Dios los han condenado a estar bajo tierra hasta que el cielo y la tierra tengan su fin".
6.       Y yo dije: "¿Por qué motivo esperáis, hermanos, y no servís ante la faz del Señor? Y no han puesto sus servicios delante del Señor, a fin de no violar totalmente a las leyes del Señor".
7.       Y ellos oyeron mi advertencia, y hablaron con las cuatro categorías del cielo, y de ahí mientras yo permanecía con esos dos hombres, cuatro trompetas pregonaron juntas a grandes voces y los Grigori rompieron a cantar a una voz, y sus voces lastimeras subieron hasta el Señor conmovedoras.

XIX – En el sexto cielo
1.       Y desde allí me tomaron y me dejaron más arriba, en el sexto cielo, y vi ahí 7 congregaciones de ángeles, muy brillantes y muy gloriosos, y sus caras fulgurantes más que el brillo del Sol,[28] relumbrando, sin diferencia alguna en sus caras, o comportamiento, ni en su modo de vestir; y estos ángeles crean las órdenes, y aprenden la salida de las estrellas y la alteración de la Luna y el buen gobernar del mundo.
2.       Y cuando ellos ven malignidad, ellos crean mandamientos e instrucción, y dulces altos cantares, y toda clase de cantos de alabanzas.[29]
3.       Estos son los arcángeles que están en mas alto lugar que los ángeles, miden [30] toda vida en el cielo y sobre la tierra, y a los ángeles que están a cargo de las estaciones y años, a los ángeles que están sobre los ríos y el mar,[31] y que están sobre los frutos de la tierra, y los ángeles que están sobre toda grama, alimentando a todo, a cada cosa viviente, y los ángeles que inscriben a todas las almas de los hombres, y todos sus hechos, y sus vidas frente a la faz del Señor; en el centro de ellos están seis Fénix y seis Querubines y ángeles de seis alas, y cantan continuamente a una sola voz y no es posible describir su cantar, y ellos se regocijan delante del Señor al pie de su escabel.

XX – En el séptimo cielo
1.       Y aquellos dos hombres me levantaron desde aquí y me condujeron al Séptimo Cielo, y allí vi una muy grande luz, y encendidos ejércitos de grandes arcángeles, fuerzas corpóreas, y señoríos, órdenes y potestades, querubines y serafines y seres de muchos ojos, nueve regimientos, la estación de luz Joanit, y me entró miedo y comencé a temblar con gran terror, y aquellos hombres tomaron de mí y me condujeron detrás de ellos y me dijeron:
2.       "Ten valor, Enoc, no temas", y me mostraron al Señor a lo lejos, sentado en un muy alto trono. Porque ¿qué puede haber en el décimo cielo, si el Señor habitaba aquí?
3.       EI décimo cielo, es Dios; en la lengua hebrea EI es Llamado Aravath.
4.       Y todos los ejércitos del cielo bajaron y colocándose en el décimo escalón de acuerdo con su rango, se inclinaron ante el Señor, y de nuevo marcharon a sus sitios en alegría y felicidad, cantando sus cantares [32] en la infinita luz con suaves y tiernas voces, sirviéndole gloriosamente.

XXI – En el séptimo, octavo y noveno cielo
1.       Y los querubines y serafines de pie por doquiera del trono, los de seis alas y los de muchos ojos estuvieron de pie delante de la faz del Señor cumpliendo Su mandato, y cubrieron todo su trono, cantando [33] con suave voz delante de la faz del Señor: "Gloria, Gloria, Gloria, Señor Regidor de los Ejércitos, los Cielos y la tierra están Llenos de tu Gloria".
2.       Cuando yo vi todas estas cosas, aquellos hombres me dijeron: "Enoc, de este modo, hasta aquí nos ha sido encomendado viajar a tu lado"; y aquellos hombres se marcharon de mi lado, y desde entonces no les vi.
3.       Y permanecí solo al final del séptimo cielo y tuve miedo y caí de frente y me dije: "Triste de mí, ¡qué me ha sucedido! ".
4.       Y el Señor envió uno de sus gloriosos elegidos, el arcángel Gabriel, y él me dijo: "Ten valor, Enoc, no temas, levántate delante de la faz del Señor dentro de la eternidad, levántate, ven conmigo".
5.       Y yo le contesté y me dije a mí: "Mi Señor, mi alma se ha fugado de mi ser, de terror estremecida", y reclamo a los hombres que me trajeron y que me condujeron a este lugar, en ellos yo confío, y es con ellos que me presentaré ante la faz del Señor.
6.       Y Gabriel me levantó como a una hoja llevada por el viento, y me dejó delante de la faz del Señor.
7.       Y yo vi el Octavo Cielo, que es Llamado en lengua hebrea Muzaloth donde hacen el cambio las estaciones, de sequía, de humedad, y también de los doce signos del Zodíaco, el cual está más alto que el séptimo cielo.
8.       Y yo vi el Noveno Cielo, que es Llamado en hebreo Cuchavim, donde están las moradas celestiales de los doce signo del Zodíaco,

XXII – En el décimo cielo
1.       En el Décimo Cielo, "Aravoth", yo vi la imagen del Señor como hierro candente, hecho para brillar en fuego,[34] emitiendo chispas, y ellas quemaban.
2.       De este modo yo vi la faz del Señor, pero la faz del Señor es inefable, maravillosa, y muy impresionante y muy, muy majestuosa
3.       ¿Y quien soy yo para hablar de la inexplicable entidad del Señor y de su muy prodigiosa faz? Yo no puedo describir la cantidad de sus múltiples instrucciones, ni la variedad de sus voces, ni el trono del Señor, el cual es tan imponderable y no hecho por manos en su hechura; Ni la cantidad de aquellos que hay a su alrededor, ejércitos de Querubines y Serafines, ni de su incesante cantar,[35] ni de su inmutable belleza ¿quien puede referir la inefable grandeza de su gloria?
4.       Y yo fui postrado y reverencié al Señor, y el Señor me habló por sus labios:
5.       "Ten valor, Enoc, no temas, levántate y de pie frente a mí entra en la eternidad".
6.       Y el Archiestratega Miguel me levantó y me llevó frente a la incomparable presencia del Señor.
7.       Y el Señor dijo a sus servidores, poniéndolos a prueba: "dejen a Enoc frente a mi Presencia dentro de la Eternidad", y los gloriosos reverenciaron al Señor, y dijeron: "Dejemos ir a Enoc de acuerdo con Tu palabra".[36]
8.       Y el Señor dijo a Miguel: " Ve y lleva a Enoc y despójale de sus terrenas vestiduras, y úngelo con mi dulce y fragante ungüento y ponle las vestiduras de Mi Gloria".
9.       Y Miguel ejecutó de ese modo, como lo ordenó el Señor. EI me ungió y me vistió, y la apariencia de aquel ungüento en mi era más hermosa que la brillante luz, y su ungüento es como cristalino rocío [37] y su olor indefinible y leve, y yo me miré y me vi como uno de sus Gloriosos.
10.   Y el Señor llamó uno de sus Arcángeles de nombre Pravuil, cuya sabiduría era más rápida en entendimiento que la de los otros Arcángeles, y fue él quien escribió todos los hechos del Señor; y el Señor le dijo a Pravuil;
11.   "Saca los libros [38] de mis archivos y una caña rápida de escribir y entrégala a Enoc, facilítale los selectos y alentadores libros que han sido escritos por tu mano".

XXIII – Todas las Cosas escritas
1.       Y él me estuvo contando todas las obras del cielo, tierra y mar [39] y de todos los elementos, sus idas y venidas, y el tronar de los truenos,[40] el Sol [41] y la Luna,[42] las idas y cambios de las estrellas, de las estaciones, años, días y horas, el correr del viento, el número de los ángeles, y como se inspiraban sus cantares,[43] de Todas las Cosas humanas, de cada canción humana y su vida, los mandamientos, instrucciones, y de las dulces voces en sus cantares y de Todas las Cosas [44] que son convenientes de aprender.
2.       Y Pravuil me contó, "Todas las Cosas de las que te he hablado las hemos escrito. Siéntate y escribe sobre todas las almas existentes de la humanidad, así, muchos de ellos han nacido ya; y sus sitios están preparados para ellos por toda la eternidad; porque todas las almas han sido preparadas para la eternidad, desde antes de la formación del mundo".
3.       Y todo es doble, treinta días y treinta noches, y yo escribí todo exacto como me fue dictado, y escribí un total de trescientos sesenta y seis libros.[45]

XXIV – Mi acción creativa
1.       Y el Señor me citó y me dijo: "Enoc siéntate a mi lado izquierdo, con Gabriel".
2.       Y yo me incliné delante del Señor, y me habló: "Enoc, amado, todo lo que tu ves, Todas las Cosas[46] que permanecen de pie, terminadas yo te las digo aun antes de su principio, todo lo que he creado de lo que no existe, y de cosas visibles e invisibles".
3.       Oye Enoc y toma en este dicho mis palabras,[47] porque ni aún a mis ángeles he contado[48] mi secreto,[49] y yo tampoco les he dicho de su ascensión, ni de mi infinito dominio como tampoco ellos han entendido mi acción creativa [50] que hoy te la digo a ti.
4.       Porque desde antes de que Todas las Cosas fueran visibles sólo yo [51] acostumbraba adentrarme en las cosas invisibles; como el Sol [52] se mete de Este a Oeste, y de Oeste a Este.
5.       Pero hasta el Sol consigue paz en si, mientras yo no encontraba paz en mí, porque yo estaba creando Todas las Cosas, y yo concebí la idea de asentar fundamentos, y de crear visibles creaciones.

XXV – Adoil
1.       Yo ordené que de los sitios muy bajos,[53] que las cosas visibles bajen de lo invisible, y Adoil bajó muy majestuoso, y yo le observé, y ¡he aquí! que traía un vientre lleno de gran Luz.
2.       Y yo le dije: "Ábrete, Adoil, y deja que lo visible salga fuera de ti"[54]
3.       Y él se abrió y una gran luz salió fuera. Y yo estaba en el medio de la gran luz, y así fue cómo nació la luz de la luz [55] de ahí surgió entonces un gran período, y mostró lo que es creación la cual enseñé yo a crear.[56]
4.       Y yo vi que lo que había creado era bueno.
5.       Y yo instale un trono para mí, y tomé asiento en él, y le dije a la luz: "Ve tú allá arriba y te fijas [57] por ti misma en la altura [58] sobre el trono del Señor, y se el fundamento de los grandes eventos".
6.       Y sobre la luz, allá, no existe nada más,[59] y entonces me incline y mire hacia arriba desde mi trono.

XXVI – Archas
          Y yo ordene de los sitios muy bajos[60] por segunda vez,[61] y dije: "Deja que Archas se proyecte con fuerza".[62]
1.       Y de lo invisible, Archas se proyectó con fuerza, pesado, y muy rojo.
2.       Y yo dije: "Ábrete Archas, y deja que de ahí, nazca de ti",[63] y él se abrió, una Era surgió adelante, muy poderosa y muy obscura, gestando la creación [64] de Todas las Cosas [65] bajas. Y yo vi que esta obra era buena y le dije a él:
3.       "Ve tu más abajo,[66] y hazte firme, y sé un pedestal para las cosas bajas", y así fue, y el se fue abajo y él mismo se fijó, y fue el principio para las cosas comunes, y mas bajo que la oscuridad no hay nada más.[67]

XXVII – Primer día
1.       Y yo ordené que se tomara de la luz y de la oscuridad, y yo dije: Hazte sólido y así se hizo, y yo la esparcí con la luz, y se hizo el agua y la esparcí sobre la oscuridad debajo de la luz entonces hice firme el agua, es decir el sin fondo, y yo hice fundamento de luz alrededor del agua y cree siete círculos de su adentro, e imagina tú el agua como cristal húmedo y seco, es decir de vidrio,[68] y la circuncisión de las aguas y los otros elementos, y yo di a cada uno ellos su camino, y a las siete estrellas cada una de ellas en su cielo, y  que ellas fueran  de ese  modo, y yo vi que lo así creado, era bueno.
2.       Y yo separé entre, la luz y entre la oscuridad, es decir, en todo el centro del agua, acá y allá, y yo le dije a la luz, que ella debía ser el día, y a la oscuridad, que ella sería la noche, y ahí también hubo tarde y también amanecer el primer día.

XXVIII – Tierra y abismo
1.       Entonces yo afirmé el círculo celestial, e hice que las aguas que están más abajo del cielo que se unieran entre sí, en un solo, espacio profundo, que el caos se volviera seco y así se hizo.
2.       De entre las olas yo creé grande y dura roca y de la roca amontoné la parte seca, y a la parte seca la llamé tierra, y el centro de la tierra llamé abismo,[69] esto quiere decir el sin fondo, y recogí el mar en un mismo sitio y lo até todo con un yugo.[70]
3.       Y yo le dije al mar: "Observa, yo te doy límite eterno, y tú no quebrantarás desatándolo de las partes tus componentes".
4.       Siendo así, yo hice rápido el firmamento. Este día llamé: EI Primero Creado.

XXIX – Agua y fuego - Satanás
1.       Y por entre todo el celestial ejército yo imaginé la imagen y esencia del fuego, y mi ojo miro, a la muy dura, firme, roca, y del fulgor de mi ojo el rayo recibió su natural prodigio, que son ambos fuego en agua y agua en fuego,[71] y ninguno de los dos puede desplazar al otro, y ninguno de los dos puede secar al otro, por consiguiente, el rayo es más brillante que el Sol,[72] más suave que el agua y más firme que la dura roca.
2.       Y de la roca corté del todo un gran fuego, y del fuego yo creé las ordenes de las incorpóreas diez huestes de ángeles, y sus armas son ardientes y sus vestiduras una llama encendida y yo ordené que cada uno de ellos de pie [73] debía permanecer en su orden.

Aquí Satanás con sus ángeles fue arrojado de las alturas.

3.       Y fue uno entre las órdenes de los ángeles que habiéndose apartado con la orden que estaba bajo su mando concibió una idea imposible: Colocar su trono más alto que las nubes sobre la tierra de modo que pudiera convertirse en igual rango a mi poder. [74]
4.       Y yo le arroje de la altura con sus ángeles y él estuvo volando continuamente en el aire, sobre el abismo.

XXX – El cuarto, quinto y sexto día
1.       En el tercer día le ordené a la tierra que hiciera crecer grandes y fructíferos árboles [75] y colinas y semillas para sembrar, y planté el Paraíso, y yo lo cerque e instalé ángeles como guardianes armados, flameantes y de esta forma yo creé renovación.
2.       Entonces llegó la noche y volvió el amanecer del cuarto día.
3.       (Miércoles) En el cuarto día yo ordené que debía haber grandes luces en los círculos celestes.
4.       Y en el primero y más alto de los círculos yo coloqué las estrellas, Kruno, y en el segundo Aphrodit, en el tercero Aris, en el quinto Zeus, en el sexto Ermis, en el séptimo menor, la Luna [76] y la adorné con las estrellas más pequeñas.
5.       Y en el más bajo coloque el Sol [77] para la iluminación del día y la luna para la iluminación de la noche.
6.       El Sol, el cual debía ir de acuerdo con cada animal (signos del Zodíaco) en este caso son doce y yo asigné el curso de los meses y sus nombres y vidas, sus notoriedades, y sus horas marcadas y en la forma que deben sucederse unas a otras.
7.       Entonces Llegó la noche y asomó la mañana del quinto día.
8.       (Jueves) En el quinto día yo ordené al mar,[78] que debía traer peces, y emplumadas aves de muchas variedades, y toda clase de animales que se arrastrasen sobre la tierra y los que van sobre la tierra en cuatro patas, y los que se elevan en el aire, macho y hembra, y cada alma que respira el espíritu  de  vida.
9.       Y volvió la noche y regresó la mañana, el día sexto.
10.   (Viernes) En el día sexto yo ordene a mi sabiduría [79] crear al hombre de siete consistencias: 1, su carne de la tierra; 2, su sangre del rocío;[80] 3, sus ojos de la luz del Sol; 4, sus huesos, de la piedra;[81] 5, su inteligencia de la celeridad de los ángeles y de las nubes; 6, sus venas y su cabello de la grama de la tierra; 7, su alma, de mi aliento y del viento.
11.   Y yo le concedí 7 naturalezas: a la carne, el oído,[82] a los ojos para ver, al alma, el olfato, a las venas, el tacto, a la sangre para el gusto, a los huesos para la fortaleza y a la inteligencia rapidez, disfrute.
12.   Y concebí un sutil dicho para decir; yo cree al hombre de lo invisible [83] y de la visible natura, de ambos surge su muerte y vida e imagen, él sabe del idioma como cosa creada; pequeño [84] en la grandeza y de nuevo [85] grande en la pequeñez. Y yo lo coloque sobre la tierra como un segundo ángel, honorable, grande y glorioso, y yo le nombré como regidor para gobernar [86] en la tierra y que tuviera mi sabiduría, y no hubo nadie (sobre la tierra) mayor que él de todas mis existentes criaturas.
13.   Y yo le asigne un nombre de las cuatro componentes partes, del este, del oeste, del sur, y decrete para el cuatro estrellas, especiales, y yo llame su nombre, Adán, y le mostré los dos caminos, el de la Luz y el de la oscuridad. Y yo le dije:
14.   Esto es bueno, aquello es malo, de manera que yo probara si realmente él tenia amor por mi u odio, y poner en claro quien era el que me amaba de su raza.[87]
15.   Porque yo había visto su naturaleza, pero él no había visto aún la suya, de este modo, como no podía ver a través de sí mismo yo supe que él pecaría de mal en peor. Entonces me dije: "Después de pecar ¿qué le queda sino la muerte?".
16.   Y yo le puse a dormir y él se quedó dormido. Y yo tome una costilla de él, y le creé una esposa, de manera que la muerte le llegará  por su propia esposa. Y yo tome su última palabra y la llame, madre, que quiere decir Eva.

XXXI – El Jardín de Edén – La Ignorancia
1.       Adán hacia su vida en la tierra, y yo creé al Este un jardín en Edén, de forma que él debía observar el testamento y guardar el mandato
2.       Yo hice que los cielos se abrieran para él, de manera que él pudiera ver los ángeles cantando el himno de victoria, y la luz ensombrecida.
3.       Y él estaba continuamente en el Paraíso, y el demonio [88] comprendió que yo deseaba crear otro mundo, porque Adán era el señor en la tierra, para mandarla y controlarla.
4.       EI  diablo es el espíritu maligno de los bajos lugares, como ángel fugitivo de la luz el creó a Sotona de los cielos de la forma y modo que su nombre fue Satanás, así el fue diferente de los demás ángeles, pero su natural no cambió su inteligencia mas allí de su comprensión de lo correcto y de las cosas pecaminosas.
5.       Y él entendió su condena y el pecado que el había cometido anteriormente, por consiguiente, él concibió una idea en contra de Adán, en tal forma que el entro al Paraíso y sedujo a Eva, pero no toco a Adán.
6.       Así yo maldije la ignorancia; pero lo que yo previamente bendije, aquello, yo no lo maldigo. Por tanto yo no maldigo al hombre, ni Ia tierra, ni las otras criaturas, pero del hombre sí su maligno fruto y sus obras.

XXXII – Séptimo día - Segunda venida
1.       Y yo le dije: "Tierra eres, y a la tierra de donde te tome, tú debes volver; no te arruinaré pero te envío de nuevo al sitio de donde te saque"
2.       Entonces yo de nuevo [89] pueda recibirte en mi segunda venida.
3.       Y yo bendigo todas mis criaturas visibles e invisibles.[90] Y Adán estuvo cinco horas y media en el paraíso.
4.       Y yo bendije el séptimo día, que es el Sabbath, en que EI descansó de todas sus obras.

XXXIII – Día Octavo – Los Libros de Enoc
1.       Y yo decreté el día octavo, que el octavo día sería también el primero creado después de mi obra, y que aquellos primeros siete días rotarían en la forma de los siete mil años, y que al comienzo de los ocho mil llegará  también el tiempo que no cuente mas,[91] sin fin, sin años, ni meses, ni semanas, ni días, ni horas.
2.       Y ahora, Enoc, todo lo que te he contado, todo lo que has comprendido, todo lo que has visto de las cosas celestiales, todo lo que has visto en la tierra y todo lo que he escrito en estos libros,[92] por mi gran sabiduría,[93] todas estas cosas las imaginé y las cree desde la mas alta creación hasta la Mas baja y hasta el fin, y no existe consejero y heredero de mis creaciones.
3.       "Yo Soy mi propio Eterno, no creado por manos y sin cambio ni reemplazo".
4.       Mi mente es mi consejero, mi sabiduría y mi palabra [94] son hechas, y mis ojos observan todas las  cosas, como están ellas colocadas aquí y tiemblan con pavura.
5.       Si yo apartare mi cara de las cosas, todas ellas serían destruidas.
6.       Y administra tu mente, Enoc, y conoce al que te esta hablando a ti, y toma tú los libros que tu mismo has escrito.
7.       Y yo te doy a Samuel y Raguil que te subirán con los libros, y baja a la tierra y dile a tus hijos todo lo que te he contado, y todo lo que has visto desde el más bajo cielo hasta mi trono, con todos sus ejércitos.
8.       Porque yo creé todas las fuerzas y no hay ninguna que se me resista y que no esté sujeta a mi mandar. Porque todas están sujetas a mi régimen y trabajan para mi solo mandar.
9.       Entrégales los libros de la escritura [95] a mano y ellos; los leerán y me conocerán como el creador de Todas las Cosas [96] y comprenderán como es que, no hay otro Dios sino "Yo".
10.   Y deja que ellos distribuyan los libros de tu escritura a mano, hijos a hijos, generación a generación, nación a nación.
11.   Y a ti, yo te daré, Enoc, mi intercesor, el Archiestratega Miguel para las escrituras de tus padres Adán, Seth, Enos, Cainan, Mahaleleel y Jared tu padre.

XXXIV – El rechazo y Diluvio
1.       Ellos han rechazado [97] mis mandamientos y mi ley, han cultivado y recogido semillas indignas sin temer a Dios, y no me han amado, porque han comenzado a inclinarse ante dioses vanos, y han negado Mi Unidad, y han anegado la tierra de falsedades, ofensas abominables, libertinajes, se han juntado uno con otro, y practicado toda clase de sucios excesos que da disgusto relatar.
2.       Y en consecuencia de este proceder, yo enviaré un diluvio sobre la tierra y yo destruiré todos los hombres, y toda la tierra junta se hundirá en una gran oscuridad.

XXXV – La generación que dará el libro y otra que los leerá
1.       Consideró Dios que de la simiente de ellos debía levantarse otra generación mucho después, pero de ellos, muchos serían insaciados.
2.       Aquel que levante esa generación, tiene el deber de revelarle los libros [98] escritos por tu mano, como también el de tus padres, es a ellos a quienes él debe señalar la custodia del mundo, a los hombres fieles y obreros de mi verdad y mi gozo, para que no desconozcan mi nombre.
3.       Y ellos entregarán este saber a otra generación y aquellos otros [99] habiendo leído sean glorificados para siempre, más que el primero.

XXXVI – Leer y Comprender
1.       Ahora, Enoc, te daré el término de treinta días para que los pases en tu casa y le cuentes a tus hijos y toda la familia lo que todos deben de oír con gran atención acerca de mi Presencia, lo que es dicho a ellos por tu boca, que ellos deben, leer y comprender, la razón del porqué no existe otro Dios sino "Yo".
2.       Que ellos deben siempre guardar mis leyes, y comenzar a leer y tomar dentro de sí los libros [100] escritos de tu mano.
3.       Y después de treinta días yo enviaré mi ángel por ti, y él te tomará de la tierra y de tus hijos y te traerá a mí.

XXXVII – El gran escarchado
1.       Y aquí ordenó Dios a uno de sus más antiguos ángeles, retador y temible, y le puso a mi lado, su apariencia era, blanco como la nieve, y sus manos como hielo, tenía el aspecto de un gran escarchado[101]; y él congeló mi cara, porque yo no podía soportar la grandeza del fuego [102] encendida del Señor, así como no es posible soportar una estufa ardiendo, ni el fuego del Sol,[103] ni la helada del aire.
2.       Y el Señor me dijo: "Enoc, si tu rostro no hubiera sido congelado de este modo, ningún [104] hombre sería capaz de mirarte a la cara".

XXXVIII – Regreso de Enoc
1.       Y el Señor les dijo a aquellos primeros hombres que me Llevaron arriba: "Dejad que Enoc baje con vosotros a la tierra y aguardad hasta el día determinado".
2.       Y por la noche ellos me dejaron sobre mi cama. Y Matusalén esperando mi regreso, hacía guardia día y noche [105] en mi lecho. Se llenó de temor cuando oyó mi llegada, y yo le dije: "Deja que toda mi familia venga unida, de manera que les pueda contar todo".

XXXIX – La profecía de lo que fue, es y será hasta el día del Juicio
1.       Oh, hijos míos, amados míos, oigan la advertencia de su padre, tanto más cuanto esta acordado por el mandato del Señor.
2.       Yo fui dejado venir a Uds. hoy y les anuncio, no de mis labios, pero si de los labios del Señor, todo lo que es y fue y todo lo que es ahora y todo lo que será hasta el día del juicio.[106]
3.       Porque el Señor me dejó venir a Uds. Desde luego Uds. oyen las palabras de mis labios, de un hombre hecho poderoso [107] para Uds., porque yo soy un privilegiado, un ungido que ha visto la faz del Señor, como hierro hecho a centellear con el fuego [108] que envía fuertes chispazos quemantes.
4.       Uds. ven la prudencia en mis ojos, son los ojos de un hombre noble con designio y significado para Uds. porque yo he visto los ojos del Señor brillando como rayos de sol [109] y llenando los ojos del hombre de un temor luminoso de fuegos.
5.       Miren ahora, hijos míos la mano derecha del hombre que los ayuda; pues yo he visto la mano derecha del Señor llenando el cielo a medida que EI me ayudaba.
6.       Uds. están viendo el compás de mi forma de trabajo como si fuera la de Uds., pero yo he visto el ilimitado y perfecto compás del Señor, que no tiene fin.
7.       Uds. oyen las palabras [110] como salen de mis labios, como yo oigo la voz del Señor, igual que un gran trueno [111] incesante entre un tumulto de nubes.
8.       Y ahora, hijos míos, escuchen [112] las pláticas de su padre en la tierra, lo temeroso y terrible que es venir frente al gobernante de la tierra, ¡cuanto más temible es presentarse cara a cara delante del Todopoderoso, dominador del Cielo, controlador de la rapidez y la muerte y de los ejércitos celestiales! ¿Quién podría soportar ese dolor sin fin?

XL – Investigué y escribí Todas las Cosas
1.       Y ahora, hijos míos, yo sé Todas las Cosas[113] porque éstas vienen de labios del Señor, y éstas mis ojos vieron, desde el principio al fin.
2.       Yo sé de Todas las Cosas. Y he escrito todas ellas en libros,[114] sus ciclos y su fin, y sus plenitudes, y de todos los ejércitos y sus marchas.
3.       Yo he medido [115] y dibujado las estrellas, la gran e incontable multitud de ellas.
4.       ¿Qué hombre ha visto sus revoluciones, y sus entradas? Porque ni siquiera los ángeles saben el número de ellas, mientras yo he escrito todos sus nombres.
5.       Y yo medí el Sol,[116] su circunferencia y sus rayos, conté las horas, yo escribí de Todas las Cosas que hay sobre la tierra, yo he escrito sobre las cosas que son nutritivas en la tierra, de todas las semillas que se plantan y las que no, y de las que la tierra produce y de todas las plantas y cada hierba y cada flor, y su dulce perfume, y sus nombres, y de los lugares donde moran las nubes, sus composiciones, y de sus alas, y como ellas gestan lluvia y gotas de lluvia.
6.       Y yo investigué Todas las Cosas y escribí del camino del trueno [117] y del relámpago, y me mostraron las llaves y sus guardianes, sus ascensiones, la forma de viajar; se dejan ir con suavidad de medida por una cadena, y así sostenida por una fuerte cadena y violencia EI lanza hacia abajo las furiosas nubes y destruye Todas las Cosas en la tierra.
7.       Yo escribí sobre las casas-tesoro de la nieve, y de las casas de almacenajes del frío y de los aires escarchados y observé el que cuida de las llaves de las estaciones, el que Llena las nubes con ellas y no deja exhaustas las casas-tesoro.
8.       Y yo escribí sobre los lugares de reposo de los vientos y observé y vi cómo sus cuida-llaves sostenían pesos-escalas y medidas; Primero lo ponían en un peso-escala, después en el otro los pesos los dejaba salir de acuerdo con la medida, astutamente sobre toda la tierra a fin de que por fuerte respiración ellos ponen a oscilar la tierra.
9.       Y yo medí toda la tierra, sus montañas, sus colinas, sus campos, árboles,[118] piedras,[119] ríos; Todas las Cosas existentes yo las escribí, lo alto de la tierra hasta el séptimo cielo y hacia abajo hasta el muy bajo infierno, y el sitio del juicio, y el muy enorme y lloroso sitio de purificación.

XLI – Dolor por Adán y Eva
1.       Y yo vi los antepasados de todo tiempo con Adán y Eva; y suspiré y rompí en llanto y me dije de la ruina de su deshonor:
2.       "Pena se hace en mi por mi flaqueza y por aquella de mis antepasados y pensé dentro de mi corazón y dije":
3.       "Bendito es el hombre que no ha nacido, o que ha nacido y no ha pecado delante de la faz del Señor, que no venga a este lugar, ni traiga el yugo de este lugar".

XLII – Obviedad y manifestación de la Mentira
1.       Y yo vi los guarda-Llaves y guardas del sitio de pena y llantos de pie, como grandes serpientes, y sus caras como lámparas extinguidas y sus ojos de fuego,[120] sus dientes afilados; y yo vi todas las obras del Señor todas justas y correctas, mientras que las obras del hombre son unas buenas y otras malas, y en sus obras se sabe de aquellas que mienten vilmente.[121]

XLIII – Nada mejor que el que ama a Dios
1.       Yo, hijos míos, medí [122] y escribí toda obra y toda medida como también todo juicio correcto.
2.       Así como un año es más esclarecido que el siguiente, así también es un hombre más esclarecido que otro, algunos por sus grandes posesiones, otros por la sabiduría [123] en su corazón, aquellos por su particular intelecto, otros por su astucia, otro por el silencio de su boca, otro además, por su purificación, otro por su fuerza, otro por su gentileza, uno por su juventud, otro por su agudo ingenio, otro por la belleza de su cuerpo, y otros por su sensibilidad; dejemos que sea oído en todo lugar, pero en verdad sea dicho, no existe nada mejor que aquel que respeta, ama [124] y glorifica al Señor, él será glorificado en el tiempo a venir.

XLIV – Desprecio de los Pequeños
1.       EI Señor habiendo creado al hombre a imagen de su propia faz, lo hizo también pequeño [125] y grande en espíritu, cuerpo, mente y obras.
2.       Cualquiera que ultraje la faz del Todopoderoso y desprecie la imagen del Señor, y aquel que descargue su ira sobre cualquier hombre, Dios le apartará temporalmente y en su gran misericordia le mostrará el camino que por si mismo tendrá que encontrar, y aquél que en reproche escupa a la cara del hombre, a su hora encontrará la verdad, y en el día del juicio se le mostrará el camino de la justicia.[126]
3.       Bendito es el hombre que no dirige su corazón con malicia en contra de ningún hombre, y atiende al herido, levanta al caído y hace caridad al necesitado, porque en el día del gran juicio cada peso, cada medida [127] y cada añadidura serán como en el mercado; Como si dijéramos, ellos son pesados en balanzas y puestos de pie en el mercado, y cada uno sabrá su propia medida, y de acuerdo con su medida tendrá su recompensa justa.

XLV – No nos apresuremos
1.       Sólo puros y contritos corazones cualquiera que se apresure a hacer ofrendas delante de la faz del Señor; por su parte el Señor hará más rápida esa ofrenda dándole su ayuda.
2.       Pero quien quiera acelerar [128] la luz de su lámpara delante de la faz del Señor y no lo hace con verdadero juicio y entendimiento, el Señor no aumentara su tesoro en el Reino de la Altura
3.       Cuando al Señor se le ofrece pan o cirios, o carneros o cualquier otro sacrificio, entonces esto significa, nada; porque Dios lo que pide es corazones puros,[129] y con sólo esto Él prueba el corazón del hombre.

XLVI – Será descubierto el engaño del “Bueno”
1.       Escucha,[130] pueblo mío, y toma dentro de ti estas palabras [131] de mis labios.
2.       Si alguno trae regalos a un gobernante terreno, y tiene pensamientos desleales en su corazón, y el mandatario sabiéndolo ¿no se disgusta y no regresa esos regalos y no lo entrega a juicio? O si un hombre aparenta ser bueno para otro, con falsedad de su lengua, trayendo engaño en su corazón, ¿no entendería la traición de su corazón y el mismo no será condenado, cuando su falsedad estaba a la vista de todos?[132]
3.       Y cuando el Señor envíe su gran luz,[133] entonces ahí habrá juicio para el justo y para el injusto, y allí ni uno escapará de ser visto.[134]

XLVII – Leer y marcar los libros de la Escritura
1.       Y ahora mis hijos asienten su pensamiento en sus corazones, marquen bien las palabras [135] de su padre, pues todas llegan a Uds. de los labios del Señor.
2.       Tomen estos Libros [136] de la escritura [137] a mano y léanlos.
3.       Por que los libros son muchos y en ellos Uds. aprenderán de todas las obras del Señor, todo lo que ha sido desde el principio de la creación y lo que será hasta el fin del tiempo.
4.       Y si Uds. observan mis escrituras, Uds. no pecaran en contra del Señor; porque no hay otro excepto el Señor, ni en el cielo, ni en la tierra, ni en los sitios más bajos,[138] ni siquiera uno,[139] en el principio.
5.       EI Señor ha puesto el principio en lo desconocido, y ha esparcido cielos visibles e invisibles. EI asentó la tierra sobre las aguas [140] y creó incontables criaturas y ha calculado el agua y el principio de lo soluble o el polvo de la tierra, o la arena [141] del mar, o las gotas de la lluvia, o el rocío [142] de la mañana; o la respiración del viento. Quien ha llenado la tierra y el mar y el indisoluble invierno.
6.       Él contó las estrellas del fuego [143] y decoro el cielo y lo puso en el centro.

XLVIII – Aplicarse las escrituras a sí mismo.
1.       De la travesía del Sol [144] a través de los siete círculos, que son el convenio de 182 tronos, que él hace en un día corto, y de nuevo [145] otros 182, que él baja en un día largo, y él tiene dos tronos en los cuales descansa, rotando de allá para acá, sobre los tronos de los meses, desde el día diecisiete del mes Tsivan él va hacia abajo al mes Thevan, desde el diecisiete de Thevan él sube.
2.       Así de este modo él va cerca de la tierra, entonces la tierra se regocija y hace crecer sus frutos y cuando él se retira, la tierra se entristece [146] y árboles [147] y frutos no tienen florescencia.
3.       Todo esto EI midió,[148] con buena medida de horas y en su gran sabiduría [149] el fijo una medida de todo lo visible y lo invisible.
4.       De lo invisible él hizo Todas las Cosas [150] visibles siendo él mismo invisible. [151]
5.       Así tal hago saber a Uds. hijos míos, distribuyan los libros [152] a sus hijos y dentro de toda su generación y entre las naciones que tendrán el sentido del amor a Dios, [153] dejen que ellos los reciban y puede suceder, que ellos lleguen a amarlos [154] más que cualquier dulce manjar terreno y los lean y se los apliquen [155] entre ellos.
6.       Y aquellos que no comprendan al Señor, que no aman  a Dios, que no aceptan, que rechazan,[156] que no reciben estos libros, un gran juicio lo espera.
7.       Bendito es el hombre que llevara sus yugos y los arrastrar  consigo, porque él será liberado en el día del gran juicio.

XLIX – La firmeza de la Palabra
1.       Yo juro a Uds. hijos míos; yo juro no por ningún juramento, ni por el Cielo, ni por la tierra, ni por ninguna otra criatura que Dios ha creado, yo juro.
2.       EI Señor dijo: "No hay juramento en mi, ni injusticia, solo verdad".
3.       Si no hay verdad en el hombre, dejen a ellos jurar por las palabras "Si, si, también no, no".[157]
4.       Y yo juro a Uds. si, si, que no ha habido hombre alguno en el vientre de su madre, que ya de anterior no tenga preparado para cada uno de ellos un puesto para el reposo de su alma, y una medida[158] fija cuanto le esta determinado a un hombre para que sea probado en este mundo.
5.       Si, hijos, no os engañéis, porque ha sido previamente preparado un sitio para cada alma de hombre.

L – Justicia con el pobre y paciencia
1.       Yo he escrito cada obra del hombre y ningún nacido sobre la tierra puede permanecer oculto,[159] ni sus obras permanecer calladas.
2.       Yo veo Todas las Cosas.[160]
3.       Y por lo tanto, ahora, mis hijos, en paciencia y humildad pasen el número de sus días, para que puedan heredar vida infinita.
4.       Tolera por la causa del Señor cada herida, cada agravio, cada palabra maligna, cada agresión.
5.       Si mal pago te acontece no lo devuelvas ni a vecino ni a enemigo porque el Señor se encargará de devolverlo por ti, y será La ley en el día del gran juicio, porque aquí, no habrá venganza entre los hombres.
6.       Cualquiera de Uds. que gaste su oro y su plata en bien de sus hermanos,[161] recibirá amplio tesoro en el mundo venidero.
7.       No injuriéis a viudas ni a huérfanos, ni a extranjeros a fin de que las leyes de ira de Dios no caigan sobre vosotros.

LI – Justicia con el pobre
1.       Tiendan sus manos al pobre [162] de acuerdo con sus fuerzas.
2.       No escondan su dinero en la tierra.[163]
3.       Ayuda al hombre fiel en su aflicción y la aflicción no te hallará en el momento de tu necesidad.
4.       Y cada aflictivo y cruel yugo que caiga sobre ti, llévalo por la causa del Señor, entonces encontrarás tu recompensa en el día del juicio.
5.       Es bueno ir mañana, medio día, tarde y noche [164] a la morada del Señor para gloria de tu Creador.
6.       Porque cada cosa que alienta lo glorifica y toda criatura visible e invisible,[165] en esta forma le devuelve alabanza.

LII – Justicia e Injusticias
1.       Bendito es el hombre que abre sus labios en honor del Dios del Sabbath y enaltece al Señor en su corazón.
2.       Execrable todo hombre que abre sus labios para traer ultraje y calumnia a su vecino, porque el atrae sobre si el desprecio de Dios.
3.       Bendito es aquel que abre sus labios bendiciendo  y  enalteciendo a Dios.
4.       Blasfemo es aquél que delante del Señor, todos los días de su vida, abre sus labios para maldecir y abusar.
5.       Bendito aquél que bendice todas las obras del Señor.
6.       Blasfemo es el que trae la creación de Dios a menosprecio.
7.       Bendito es el que mira hacia abajo y levanta a los caídos.
8.       Blasfemo es el que mira y esta ansioso por la destrucción de lo que no es suyo.
9.       Bendito es aquel que guarda los principios de sus padres y los afirma desde el comienzo.
10.   Blasfemo es aquel que pervierte los mandatos de sus antepasados.
11.   Bendito es aquél que implanta par y amor.
12.   Blasfemo es el que desasosiega a aquellos que aman a sus vecinos.
13.   Bendito es el que habla con lengua y corazón humilde.
14.   Blasfemo es el que habla de paz con su lengua, mientras que en su corazón no hay paz, sino una espada.
15.   Porque todas estas cosas serán puestas desnudas[166] en el platillo de la balanza y en los Libros,[167] en el día del gran juicio.

LIII – Todas las Cosas escritas antes de su creación
1.       Y ahora, mis hijos, no digan: "Nuestro padre está de pie delante de Dios, y está orando por nuestras culpas" porque allí no hay ayudante para ningún hombre culpable.
2.       Vean Uds. ahora, cómo yo he escrito todas las obras de cada hombre, antes de su creación, todo aquello que ha sido hecho por todo hombre en todo su tiempo, y ninguno puede decir o relatar mi manuscrito,[168] porque el Señor ve todos los pensamientos del hombre, como son ellos en las casas-tesoro del corazón.
3.       Y ahora, mis hijos, graben bien todas las palabras [169] de su padre, que yo les digo. Ustedes, al menos, no se lamentarán diciendo: "¿por qué nuestro padre no nos dijo?".

LIV – Los Libros serán para la paz
1.       En aquel tiempo, no comprendieron que debían entregar estos libros,[170] que yo les he dado a Uds. Ellos son para una herencia de vuestra paz, así yo les digo:
2.       Pásenlos a todos aquellos que los deseen e instrúyanlos, de modo que ellos también puedan leer de las muy grandes y maravillosas obras del Señor.

LV – Partida de Enoc
1.       Hijos míos observen, el día de mi plazo y el tiempo Llegó.
2.       Los ángeles que irán conmigo están de pie frente a mí, y me urgen a partir, esperando están de pie para cumplir con todo lo que fue encargado a ellos.
3.       Porque mañana yo subiré al cielo, a la más alta Jerusalén, a mi eterna herencia.
4.       Por lo tanto les ruego hagan delante de la faz del Señor todas las grandes complacencias.

LVI – Alimento no terreno
1.       Matusalén habiendo contestado a su padre Enoc, dijo: "¿Qué puede hacer agradable a tus ojos, padre, que yo pueda Llevar a cabo delante de ti, que tú puedas bendecir nuestros hogares, y a tus hijos, y que tu pueblo se haga glorioso a través de ti, y que tú puedas partir así, como Dios ordenó'?".
2.       Enoc contesta a su hijo Matusalén y dice: "Oye, hijo, desde el momento en que el Señor me hizo ungir con el ungüento de su gloria, no he tenido alimento en mi, y mi alma no recuerda de terrenales disfrutes, ni yo deseo nada terreno".

LVII – Bendición de Enoc
1.       Hijo mío Matusalén, convoca a todos tus hermanos y toda tu familia y a los mayores del pueblo de modo que pueda hablarles y partir, como esta planeado para mí.
2.       Y Matusalén se apresuró y convocó a sus hermanos, Regin, Reman, Uchan, Chermion, Gaidad y todos los mayores del pueblo delante de su padre Enoc; y él los bendijo y les habló así:
LVIII – Justicia con los animales
1.       Óiganme, hijos míos en este día de hoy.
2.       En aquellos días cuando el Señor bajó a la tierra por la causa de Adán, y visitó todas sus criaturas, creadas por EI mismo después de esto EI creó a Adán y el Señor llamó a todos los animales de la tierra, todos los reptiles, todas las aves que poblaban el aire, y los trajo a todos ellos delante de la faz de nuestro padre Adán.
3.       Y Adán le dio nombre a todo ser viviente en la tierra.
4.       Y el Señor le asignó gobernar sobre Todas las Cosas [171] estuvieran sujetas a sus manos y los hizo mudos y los hizo tardos de modo que pudieran ser gobernados por el hombre y estuvieran en obediencia y consentimiento a él.
5.       Y así también el Señor creó a todo hombre sobre todas sus posesiones.
6.       EI Señor no juzgara ni una sola alma de bestia por motivo del hombre, pero adjudico las almas de los hombres a sus bestias en este mundo; porque el hombre tiene un sitio especial.
7.       Y como cada alma de hombre es acorde a número, similarmente las bestias no perecen, ni ninguna alma de bestia que el Señor creó, esto será  hasta el gran juicio, y ellos acusarán al hombre, si él los maltrata.

LIX – Justicia con los animales
1.       Quien quiera manchar el alma de las bestias mancha su propia alma.
2.       No obstante el hombre trae animales limpios para hacer sacrificios por sus pecados, de manera que puedan curar su alma.
3.       Y si ellos traen para sacrificios animales limpios y aves, que el hombre ha sanado, el sana su alma.
4.       Todo es dado a Uds. para alimento, atado por las cuatro patas, es decir, para hacer buena la cura, el sana su alma.
5.       Pero quien quiera mate animal sin herida, mata su propia alma y mancha su propia alma.
6.       Y el que haga a cualquier animal cualquier herida en cualquier parte, en secreto, esto es una practica malsana y el mancha su propia alma.

LX – Justicia con sí mismo y los demás
1.       Aquel que trabaja la muerte del alma de un hombre, mata su propia alma, y mata su propio cuerpo, y no hay ningún remedio para él por siempre.
2.       Aquel que pone a un hombre en algún enredo debería meterse él mismo en él, y no hay cura para él por siempre.
3.       Quien embarca a un hombre en cualquier asunto, su justo castigo no sería menguado en el día de la gran justicia,[172] por siempre.
4.       Aquel que malamente trabaja o habla en perjuicio de un alma, no se hará justicia a sí mismo, para siempre.

LXI – Integridad en las ofrendas
1.       Y ahora, hijos míos, aparten sus corazones de toda injusticia que el Señor rechaza. De la misma forma que el hombre pide algo para su propia alma a Dios, así deja que EI lo haga para toda alma viviente, porque yo sé Todas las Cosas [173] como en la gran hora que ha de venir hay muchas mansiones preparadas para los hombres, buena para buenos, mala para malos y muchas sin número.
2.       Benditos aquellos que entráis en las buenas cosas, porque en las malas no hay paz ni regreso de ellas.
3.       Oigan, hijos míos, pequeño y grande, niño y adulto, cuando el hombre pone un buen deseo en su corazón, trayendo regalos de sus obras ante el Señor, y sus manos no hacen obra buena, entonces el Señor da la espalda a la ofrenda de esas manos; así el hombre no podrá encontrar ya el buen trabajo de sus manos.
4.       Y sus manos lo hacen y su corazón murmura y su corazón no para de murmurar incesantemente, entonces él, no alcanza ninguna ventaja. Así las manos y el corazón deben ir de acuerdo en hacer el bien.[174]

LXII – El voto a la ligera
1.       Bendito sea el hombre que con su paciencia trae sus ofrendas con fe delante del Señor porque así él encuentra perdón para sus errores.
2.       Pero si él se retracta de sus palabras antes del tiempo,[175] no hay arrepentimiento para él; y si el tiempo pasa y él no se retracta de aquello que es prometido, no habrá arrepentimiento después de la muerte.
3.       Porque toda obra que haga el hombre antes del tiempo, es engaño ante los hombres y culpa ante Dios.

LXIII – Diferencia entre el justo y el orgulloso
1.       Cuando el hombre viste al desnudo [176] y da de comer al hambriento, él encuentra recompensa de Dios.
2.       Pero si su corazón murmura, él comete doble perjuicio; ruina para sí y de aquello que él da; y para el no habrá búsqueda de recompensa a cuenta de esto.
3.       Y si su corazón está lleno de su alimento y su propia carne trajeada con sus ropas, él comete ultraje, y perderá  toda su resistencia de pobreza, y no conseguirá  recompensa de sus buenas obras.
4.       Todo hombre orgulloso[177] y magnilocuente es ingrato al Señor, y todo falso discurso, un traje de engaño; él será cortado con la hoja de la espada de la muerte; echado al fuego,[178] y consumido para siempre".

LXIV – Escriba, Redentor y Ayuda
1.       Cuando Enoc hubo hablado estas palabras a sus hijos, toda la gente lejos y cerca oyeron como el Señor estaba llamando a Enoc. Ellos tomaron consejo entre ellos:
2.       "Vayamos y besemos a Enoc" y dos mil hombres vinieron unidos al sitio  Achuzan donde Enoc y sus hijos se encontraban.
3.       Y las personas mayores de su pueblo, la asamblea [179] completa, vinieron y reverenciaron y comenzaron a besar a Enoc y le dijeron:
4.       Nuestro padre Enoc, sé tú bendito del Señor el eterno gobernante y ahora bendice a tus hijos, y a toda la gente, para que seamos glorificados hoy delante de ti.
5.       Porque tú serás glorificado delante de la faz del Señor, por siempre, en vista que el Señor te escogió a ti, antes que a cualquier otro hombre en la tierra, y te designó escriba de toda su creación, visible e invisible,[180] y como redentor de las culpas del hombre y como ayuda de tu gran familia.

LXV – La Gran Armonía
1.       Y Enoc respondió a toda su gente diciendo: "Oigan hijos míos, antes de que todas las criaturas fueran creadas, el Señor creó Todas las Cosas [181] visibles e invisibles.
2.       Y a medida que el tiempo fue e iba pasando comprendió que después de todo aquello él creó al hombre a la imagen de su propia forma y le puso ojos para ver, oídos para oír,[182] y corazón para reflexionar e intelecto con que deliberar.[183]
3.       Y el Señor vio todas las obras del hombre creó todas sus criaturas y dividió el tiempo, de tiempo él fijo los años, de los años él ordenó los meses, y de los meses él asignó los días y de los días él ordenó siete.
4.       Y en aquellos él ordenó las horas, las midió [184] con exactitud, de modo que el hombre pudiera reflexionar en el tiempo y contar los años, meses, horas, sus alteraciones, principio y fin, y también para que pudiera contar su propia vida de su principio hasta su muerte, y reflexionar en su culpa y escribiera su obra buena y mala; porque ninguna obra esta oculta [185] a los ojos de Dios, de modo que cada hombre pueda saber sus obras y nunca quebrantar sus mandamientos y guardar mis escrituras [186] de generación en generación.
5.       Cuando toda creación visible e invisible, como Dios la creó, tenga su fin, entonces cada hombre se presentará  al gran tribunal y para entonces el tiempo habrá perecido, y los años, y desde ese instante en adelante no habrá ni meses, ni días, ni horas, ellas se unirán entre si y ya no contarían mas.[187]
6.       Ahí, comenzará  una bella armonía, y todos los íntegros que hayan escapado del gran juicio del Señor serán recogidos en la gran armonía, porque para los íntegros comenzará  la gran armonía, y vivirán eternamente y entonces también no habrá entre ellos ni trabajo, ni enfermedad, ni humillación, ni ansiedad, ni necesidad, ni violencia, ni día, ni oscuridad, pero si una gran luz.[188]
7.       Y ellos tendrán una grande e indestructible muralla [189] y un paraíso luminoso e incorruptible,[190] porque todo lo corruptible, todas las cosas corruptibles pasarían para siempre, y todo será vida eterna.

LXVI – Lo escrito es para leer y comprender
1.       Y ahora, mis hijos, conserven sus almas fuera de toda injusticia, esa que al Señor le desagrada.
2.       Caminen frente a la faz del Señor, respetuosos y trémulos y sirvan sólo a EI.
3.       Reverencia al Dios verdadero, no a ídolos necios, respeta la imagen de Dios y trae sólo ofrendas delante del Señor. Dios repudia injusticia.
4.       Porque el Señor ve Todas las Cosas;[191] cuando recibe los pensamientos en su corazón, entonces él dirige los intelectos y cada pensamiento [192] esta siempre delante del Señor, que hizo firme la tierra y puso a todas las criaturas en ella.
5.       Si miras al cielo, el Señor está allí; y si tomas conciencia de la profundidad del océano y todo lo que está bajo la tierra [193] el Señor esta allí.
6.       Porque el Señor creó Todas las Cosas. No reverencies las cosas hechas por el hombre, dejando por ello al Señor de toda la creación, porque ninguna obra puede permanecer escondida frente a la faz del Señor.
7.       Caminen hijos míos, en mansedumbre, en honestidad, en fe, en verdad, en seguridad sobre promesas, en enfermedad, en abuso, en heridas, en tentación, en desnudez, en privación, amándose los unos a los otros, hasta que salgan Uds. de esta era de males, de modo que Uds. se conviertan en herederos del tiempo sin fin.[194]
8.       Benditos sean los justos que escapan del gran juicio, porque ellos brillarán mucho más que el séptuplo [195] del  sol,[196] porque en este mundo la séptima parte se toma del todo, luz, oscuridad, alimento, regocijo, tristeza, paraíso, tortura, fuego,[197] helada y otras cosas; EI puso todo por escrito, de modo que pudieran Uds. leer y comprender".[198]

LXVII – Enoc es elevado. Dios Invisible
1.       Cuando Enoc hubo hablado a su gente, el Señor envió oscuridad a la tierra y allí fue oscuridad y cubrió todos aquellos hombres que estaban de pie con Enoc, y ellos tomaron a Enoc y lo subieron al mas alto cielo, donde mora el Señor. Y EI lo recibió y le coloco delante de Sí, y la oscuridad se desvaneció de la tierra y de nuevo la luz brilló.
2.       Y la gente vio, mas no pudo comprender de que forma se habían llevado a Enoc, y glorificaron a Dios, y encontraron un registro en donde estaba trazado "el Dios invisible";[199] y así, regresaron todos a sus casas.

LXVIII – La señal de Enoc para la última generación
1.       EI fue llevado al cielo en el primer día del mes Tesivan y permaneció en el cielo sesenta días.
2.       EI escribió todos los signos de toda creación, que el Señor creó, y escribió trescientos sesenta y seis libros,[200] y se los entregó a sus hijos y permaneció en la tierra treinta días, y de nuevo fue llevado al cielo en el sexto día del mes Tesivan, en el mismo día y hora en que nació.
3.       Como la naturaleza de cada hombre en esta vida es obscura, de este modo son también sus conceptos, nacimiento y partida de este mundo. (O vida).
4.       A la hora que fue concebido, a esa misma hora el murió.
5.       Matusalén y sus hermanos, todos hijos de Enoc, se apresuraron y erigieron un altar en el sitio llamado Achuzan, de donde Enoc fue llevado a la altura celeste.
6.       Y ellos tomaron bueyes sacrificables y convocaron a todo el pueblo y ofrecieron el sacrificio delante de la faz del Señor.
7.       Toda la gente, los ancianos del pueblo y toda la asamblea [201] vinieron a la fiesta y trajeron regalos a los hijos de Enoc.
8.       E hicieron una gran fiesta, regocijándose con gran alegría por tres días, alabando al Señor que les había enviado esta señal a través de Enoc, quien encontró favor con EI la cual deben pasar a sus hijos de generación a generación de edad a edad.


[1] Ver XXXIII:2, 4; XXX:10, 12; XLIII:2; XLVIII:3; LXV:2; LXVI:4; 3En.XVIII:29
[2] Ver XXIII:1
[3] Ver XXIX:1-2
[4] Ver VI:1; XII:1; XXII:9; XXX:10; XLVII:6; 3En.III:137
[5] Vers.2, 3, 8; XXX:1; XL:9; XLVIII:2; 3En.III:117
[6] Vers.5-6; LXV:7; 1En. X: 22
[7] Ver XI:3
[8] 1En.CVIII:8
[9] Ver X:3
[10] Ver XXIX:1-2
[11] Esd.XVI:47-51
[12] Ver IX:1; L:5-6; LI:1-3; LXIII:1-4; Esd. Apéndice II:20
[13] Ver LI:3; 1En.XCIV:8
[14] Vers.1-6; XXIII:1
[15] Ver XL:3, 5,  8-9
[16] Ver VIII:9; XXXVIII:2; LI:5; 3En.XV:84
[17] Ver VI:1
[18] Vers.1-2; XXIII:1
[19] Ver XL:3, 5,  8-9
[20] Vers.1-2; XXIII:1
[21] Ver XXIX:1-2
[22] Vers.1-3; XXIII:1
[23] Ver XXIV:3
[24] Ver XXXII: 2
[25] Vers.2-3; XXIII:1
[26] Ver XLVI:1
[27] Ver XXXIV:1; XLVIII:6; Esd.II:23
[28] Ver XXIII:1
[29] Vers.2-3; XXIII:3
[30] Ver XL:3, 5,  8-9
[31] Ver XXVIII:2-3
[32] Ver XXIII:3
[33] Ver XXIII:3
[34] Ver XXIX:1-2
[35] Ver XXIII:3
[36] Ver XLVII:1-2
[37] Ver VI:1
[38] Ver XLVIII:5-6; 3En.XXIX:109
[39] Ver XXVIII:2-3
[40] Ver XXIX:7; XL:6; 2En.XLI:3; 3En.XXIX:73
[41] Ver I:6; XI:1-6; XII:1; XIII:1-2; XIV:1-2; XV:1-3; XVI:2-3; XIX:1; XXIV:4-5; XIX:1; XXX:5, 6 , 10; XXXVII:1; XXXIX:4; XL:5; XLVIII:1; LXVI:8; 3En.IV:3
[42] Ver XI:1-2; XVI:1-3; XIX:1; XXX:4-5. 3En.IV:39
[43] Ver XIX:2-3; XX:4; XXI:1; XXII:3; Ex.15:1; Num.21:17; Deut.31:19-22, 30; 32:44; Jue.5:12; 1Sam.18:6; 2Sam.22:1; 1Cro.6:31-32; 15:22; 16:42; 2Cro.20:22; 23:18; 29:27-28;  Salm.27:6; 33:3; 40:3; 57:7-9; 63:7; 65:8; 71:22; 77:6; 96:11; 98:1, 4-6; 101.1; 108:1, 3; 138:5,9; 144:9; 146;2; 149:5, 11; Isa.5:1; 12:6; 24:14; 26:1; 30:29; 42:10; 44:23; 49:13; 65:14; Sof.3:14; Zac.2:10; 1Cor.14:15; Ap.5:9; 14:3; 15:3; 3En.I:16; V:91; VI:36-38, 78; XX:72, 114; XXI:68-71; XXIII:92, 98; XXV:168-170; XXVI:5, 29, 80; XXIX:62; XXX:100; 1En.XXVII:5; XL:3; XLVIII:5
[44] Vers.1-2; XXXIII:9
[45] Ver XLVIII:5-6; 3En.XXIX:109
[46] Vers.2, 4, 5; XXXIII:9
[47] Ver XLVII:1-2
[48] 3En.XX:129-130
[49] Ver L:1; LXV:4; 3En.XV:77; XXIX:61
[50] Vers.3, 5; XV:3; XXV:3; XXVI:3
[51] Esd.IV:6; IX:18
[52] Ver XXIII:1
[53] Ver XLVII:4; Esd.II:41
[54] Ver XXVI:3; 1En.LXII:4; XVI:39; 3En.XVI:112; Esd.III:48-55; IV:21; VI:11; 1Ne.13:37; 22:12; 2Ne.3:5; 25:18; 27:6, 14; Al.37:25; 3Ne.21:11; Morm.8:16; DyC 6:6, 9, 27; 12:7; 123:13; Lev.26:10; Job 39:1 Isa.23:4; 26:18; 42:14; 43:19; 54:1; 66:7-8; Jer.4:31; Eze.30:16; Mat.13:52; Gal.4:27; Ap.12:2
[55] Tom.51 ó 89:32; Arabe de la infancia VII:30; Valentino XXXV:9-14
[56] Ver XXIV:3
[57] Job 38:12; 1En.LVIII:6
[58] Esd.IV:41
[59] Ver XXVI:4; Esd. Apéndice II:14
[60] Ver XLVII:4
[61] Ver XXXII:2
[62] Ver XXIX:3; 3En.IX:34
[63] Ver XXV:2; 3En.XVI:112
[64] Ver XXIV:3
[65] Ver XXXIII:9
[66] Esd.IV:41
[67] Ver XXVI:6; Esd. Apéndice II:14
[68] 3En.XXIX:33; Ap.4:6; 15:2; 21:18, 21; DyC 77:1, 130:7-9
[69] Vers.2-3; XIX:3; XXIII:1; XXX:8; XLVII:5; Esd.XVI:57-60
[70] VerXLVII:5; 1En.LX:15
[71] Ver.I:6; X:1; XIV:2; XXII:1; XXXVII:1; XXXIX:3-4; XLII:1; XLVII:6; LXIII:4; LXVI:8 3En.I:29; VII:21; XXX: 98
[72] Ver XXIII:1
[73] 3En.XX:97
[74] Ver XXXI:3-6; Moi.4:1-6; Abr.3:27-28; DyC 1:35; 10:5, 12, 22, 27, 32-33, 63; 29:36-40, 47; 35:24; 43:31; 45:55; 46:7; 50:3, 7; 52:14; 63:28; 64:17; 76:25-31, 33-34, 36, 44, 85; 78:10, 12; 82:5; 84:100; 86:3; 88:110, 113-114; 101:28; 104:9.10; 123:10; 128:20; 129:20; 132:26, 57; 1En.XL:7; 3En.XV:1-23;  1Cro.21:1; Job 1:6-9, 12; 2:1-7; Zac.3:1-2; Mat.4:1-11; 10:25; 12:24-27; 13:39; 16:23; 25:41; Mar.1:13; 3:22-23, 26; 4:15; 8:33; Luc.4:2-6, 13; 8:12; 10:18; 11:15-19; 13:16; 22:3, 31; Jn.6:70; 8:44; 13:2, 27; Hech.5:3; 10:38; 13:10; 26:18; Rom.16:20; Ef.4:27; 6:11; 1Tim.3:6-7; 5:15; 2Tim.2:26; 1Cor.5:5; 7:5; 2:11; 11:14; 12:7; 1Tes.2:18; 2Tes.2:9; Heb.2:14; Stg.4:7; 1Pe.5:8; 1Jn.3:8-10; Jud.1:9; Ap.2:9, 10, 13, 24; 3:9; 12:9, 12; 20:2, 7-10
[75] Ver VIII:2, 3, 8
[76] Vers.4-5; XXIII:1
[77] Vers.5, 6, 10; XXIII:1
[78] Ver XXVIII:2-3
[79] Vers.10, 12; I:1
[80] Ver VI:1
[81] Ver XL:9; 3En.XXII:103
[82] Ver XLVI:1; LXV:2
[83] Ver LXVII:2
[84] Ver XLIV:1; 1En.XCVI:2
[85] Ver XXXII: 2
[86] Gen.41:39-41; Sal.105:21; Rom.8:32; Mat.24:47; Luc.12:44; JSMat50; DyC 78:22
[87] Ver XLIII:2; XXVI:1; XXX:12; XLVIII:1;  1En.CVIII:8; 3En. XVI:58, 155
[88] Ver XXIX:3
[89] Ver XV:3; XXX:12, XLVIII:1 ; Ex.4:8; Lev.13:58; Num.10:1-6; Isa.1:26; 33:2; 38:16; 41;27; 43:19; 58:12; Jer.1:13; 3:3; 5:24; 16:18; 31:4-5, 23; 33:12-13; Eze.4:6-8; 5:4; Ose.2:9; 5:15; 7:8; Joe.2:23-25; Miq.7:1; Nah.1:9; Hag.2:9; Zac.9:12; 10:1, 6; Jn.12:28; 14:3; 16:22; Hech.3:21; Rom.11:12; Heb.7-8; 9:28; 10:9; Ap.10:11; 2Ne.3:5; 6:14;.21:11; 25:17; 27:19, 24; 29:1; Jac.5:29, 33; 6:2; Hel.15:11; 3Ne.20:29, 33;  DyC 115:11; 124:28; 133:67; 1En.III:1; XLI:5; LXX:5, 27; LXXXIII:2; XCI:18; XCV:3; 3En.III:116-119; Esd.VI:14-15; Tom.48-53
[90] Ver LXVII:2
[91] Ver LXV:5
[92] Vers.2-10; XLVIII:5-6; 3En.XXIX:109
[93] Vers.2, 4; I:1
[94] Ver XLVII:1-2
[95] Vers. 9-11; XLVII:2, 4; LXV:4; LXVI:8; 3En.1:54; XXIX:109
[96] Ver XXIII:1-2; XXIV:2, 4-5; XXVI:3; XL:2-9; XLVIII:4; L:2; LVIII:4; LXI:1; LXV:1; LXVI:4, 6; 3EnIII:107
[97] Ver XLVIII:6; XVIII:3; Esd.II:23
[98] Ver XLVIII:5-6; 3En.XXIX:109
[99] 3En.XX:3
[100] Ver XLVIII:5-6; 3En.XXIX:109
[101] Así habló Zaratustra, En el monte de los olivos, pag.176
[102] Ver XXIX:1-2
[103] Ver XXIII:1
[104] Ver XLVII:4; 1En.CIII:10
[105] Ver XI:3
[106] 1En.LXXXV hasta CV
[107] Ver XXVI:2; 3En.IX:34
[108] Vers.3-4; XXIX:1-2
[109] Ver XXIII:1
[110] Ver XLVII:1-2
[111] Ver XXIII:1
[112] Ver XLVI:1
[113] Vers.2-9; XXXIII:9
[114] Ver XLVIII:5-6; 3En.XXIX:109
[115] Vers.3-5, 8-9; XI:2; XIII:2; XIX:3; XLIII:1; XLIV:3; XLVIII:3; XLIX:4; LXV:4; 3En.XXI:64
[116] Ver XXIII:1
[117] Ver XXIII:1
[118] Ver VIII:1,3,8
[119] Ver XXX:10; 3En.XXII:103
[120] Ver XXIX:1-2
[121] Ver XLVI:2; 1En.XCVI:4
[122] Ver XL:3, 5,  8-9
[123] Ver I:1
[124] Ver XXX:14
[125] Ver XXX:12
[126] Ver LX:3; 1En.X:16, 18; 3En.X:8; Esd.II:18
[127] Ver XL:3, 5,  8-9
[128] Esd.IV:34; 3En.XVI:53; Isa.28:16
[129] 3Ne.10:19-20
[130] Ver XVII:1; XXX:11; XXXIX:8; LXV:2; Esd.IX:30
[131] Ver XLVII:1-2; XLVIII:5-6
[132] Ver XLII:1
[133] Ver LXV:6; 1En.LVIII:6
[134] Ver LII:15
[135] Ver XXII:7; XXIV:3; XXXIII:4, 9-11; XXXIX:7; XLVI:1; XLVIII:5-6; LIII:3; 3En.I:54
[136] Vers.2-3; XLVIII:5-6; 3En.XXIX:109
[137] Vers.2-4; XXXIII:9-11
[138] Ver XXV:1; XXVI:1-4
[139] Ver XXXVII:2; 1En.CIII:10
[140] Ver XXVIII:2-3
[141] Ver XXVIII:2; 1En.LX:15
[142] Ver VI:1
[143] Ver XXIX:1-2
[144] Ver XXIII:1
[145] Ver XXXII: 2
[146] Ver XXXIII:5; Tom.25; Sal.104:28-29
[147] Ver VIII:1,3,8
[148] Ver XL:3, 5,  8-9
[149] Ver I:1
[150] Ver XXXIII:9
[151] Vers.3-4; LXVII:2
[152] Vers.5-6; XXII:11; XXIII:3; XXXIII:2-10; XXXV:2; XXXVI:2; XL:2; XLVII:2-3; LII:14; LIV:1; LXVI:8; LXVIII:2; 1En.CIV:13; 3En.XXIX:109; Esd.IV:20
[153] Vers.5-7; XXX:14
[154] 3En.I:1
[155] Ver XXXIII:9-11; XLVI:1; 1Ne.19:21, 23-24; 2Ne..6:5; 11:2, 8; Deut.32:46; Sal.40:7; 139:16
[156] Ver XXXIV:1; XVIII:3; Esd.II:23
[157] Mat.5:37
[158] Ver XL:3, 5,  8-9
[159] Ver LXV:4; 3En.III:109
[160] Ver XXXIII:9
[161] Ver X:3
[162] Ver X:3
[163] Ver X:3; Hel.12:18-19; 13:17-23, 30-37
[164] Ver XI:3
[165] Ver LXVII:2
[166] Ver XLVI:3; 1En.IX:5
[167] Ver XLVIII:5-6; 3En.XXIX:109
[168] 3En.XXIII:60; 1En.XXV:4
[169] Ver XLVII:1-2
[170] Ver XLVIII:5-6; 3En.XXIX:109
[171] Ver XXXIII:9
[172] Ver XLIV:2
[173] Ver XXXIII:9
[174] Stg.17-18
[175] Ecl.5:4-7
[176] Ver X:3
[177] Tom.80
[178] Ver XXIX:1-2
[179] Ver LXVIII:7; 1En.38:1
[180] Ver LXVII:2
[181] Ver XXXIII:9
[182] Ver XLVI:1; XXX:11
[183] Ver I:1; 1En.LXXXIV:1; Moi.7:32
[184] Ver XL:3, 5,  8-9
[185] Ver L:1
[186] Ver XXXIII:9-11
[187] Ver XXXIII:1; LXVI:7; Ap.10:6; DyC 84:100; 88:110
[188] Ver XLVI:3; 1En.LVIII:6
[189] 1En.LXXXIX:56
[190] Ver VIII:5-6; 1En. X: 22
[191] Vers.4, 6; XXXIII:9
[192] Ver I:1
[193] Ex.20:4; Isa.44:23; Ap.5:3, 13; Moi.6:63; DyC 84:100; 88:79, 104; 101:34;
[194] Ver LXV:5
[195] 1En.XCIII:10
[196] Ver XXIII:1
[197] Ver XXIX:1-2
[198] Ver XXXIII:9-11; XLVIII:5-6;
[199] Ver XXX:12; XXXII:3; XLVIII:3-4; LI:6; LXIV:5; 3En.XVI:162
[200] Ver XLVIII:5-6; 3En.XXIX:109
[201] Ver LXIV:3

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